Durante la habitual sesión ordinaria de los viernes, el Concejo Deliberante de San Antonio aprobó el balance municipal 2016, a pesar de que había sido rechazado por unanimidad por el tribunal de Cuentas.

Sobre el tema se habían presentado dos despachos: uno del oficialismo y otro de la oposición.

Se impuso el de la mayoría, con los cuatro votos del bloque de la Unión Cívica radical, que integran los concejales Paula salomón, Guadalupe Anezin, Gerardo Vedovato y Daniel Puccia.

“Desde lo técnico contable no hay refutación a las observaciones planteadas. Y desde lo político es una aberración que lo hayan aprobado teniendo en cuenta el dictamen en contra del tribunal de Cuentas”, fustigó la concejala peronista Gloria Verra.

Entre otros puntos, se cuestiona que en el balance figura la emisión de cheques de pago diferido cuando, argumentan desde la oposición, no hay un instrumento legal que le permita usar es mecanismo ya que se considera uso indebido del crédito; las irregularidades en las obras jardín maternal con facturas y notas de crédito enviadas al gobierno nacional sin ser visadas por el tribunal de Cuentas; la ausencia del inventario; y la falta de información sobre los juicios que mantiene el municipio.

“Estamos analizando el tema con los abogados. No es nuestra intención quedarnos con que fue aprobado por mayoría”, señaló Verra.

 

Nota correspondiente a la edición n° 489 del semanario La Jornada, del 29 de octubre de 2017.

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