Por Alejandro ‘Tati’ Eguiguren

fidel-castroDifícil se torna reflexionar con el cuerpo y el alma aún dolientes y sangrantes por ríos y mares de lágrimas que nos surcan la conciencia los recuerdos la piel y las entrañas, sin embargo aún en estas difíciles circunstancias  lo principal a reflexionar es ¿quiénes son las personas, los seres o los hechos que pueden desencadenar tanta tormentosa expresión de sentimientos?

En mi temprana juventud allá lejos en el tiempo y la distancia en Cosquín en ese lento aprendizaje del sentir, me fui acercando al sentimiento del dolor y la angustia que una pérdida provoca y fue la poesía la partera de ese camino. Y así fue como leyendo Las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique empecé a saber cómo impactaría la muerte de personas significativas en la propia vida, pero sin lugar a dudas lo que terminó de sellar el  desgarrador sentimiento de dolor por venir ante la pérdida de amorosos y admirados seres fue el poema de Miguel Hernández “ELEGIA” dedicado a la muerte de su amigo el poeta Ramón Sijé y que no pudiendo ser de otra manera conocí por la voz y la musicalización que del poema hiciera Joan Manuel Serrat cuyo comienzo es el siguiente: (En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como el rayo Ramón Sijé, con quién tanto quería). A partir de allí ante cada dolorosa pérdida, la angustia, el nudo en la garganta y el dolor en el pecho son las alas que me llevan a ese poema: “ELEGIA” de Miguel Hernández.

Al enterarme de la desaparición física del comandante Fidel Castro, por un silencioso y aséptico whatsapp, el viejo y consabido rito empezó a desatarse con estruendosa eficiencia, las lágrimas, el nudo en la garganta y el dolor en el pecho dieron comienzo a este esperado y no por ello menos doloroso duelo y otra vez la elegida “ELEGIA” de Miguel y de Joan, pero que a modo de plagio reflexivo empiezo a modificar: “EN LA HABANA TU PUEBLO QUE YA ES EL MIO, SE ME HA MUERTO COMO EL RAYO FIDEL CASTRO, CON QUIEN TANTO HUBIERA QUERIDO QUERER”, y  así todo el poema: “Yo quiero ser llorando el hortelano, de la tierra que ocupas y estercolas, compañero del alma tan temprano. Alimentando lluvias caracolas, y órganos mi dolor sin instrumentos, a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento. Tanto  dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento. Un manotazo duro un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado. No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos, y siento más tu muerte que mi vida. …Ando sobre rastrojos de difuntos, y sin calor de nadie y sin consuelo, voy de mi corazón a mis asuntos. Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano levantó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo. No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada. En mis manos levanto una tormenta, de piedras rayos y hachas estridentes, sedienta de catástrofes y hambrienta. Quiero escarbar la tierra con los dientes, quiero apartar la tierra parte a parte, a dentelladas secas y calientes. Quiero minar la tierra hasta encontrarte, y besarte la noble calavera, y desamordazarte y regresarte. Volverás a mi huerto y a mi higuera, por los altos andamios de las flores, pajareará tu alma colmenera. De angelicales ceras y labores, volverás al arrullo de las rejas, de los enamorados labradores.  Alegrarás la sombra de mis cejas, y tú sangre se irán a cada lado, disputando tu novia y las abejas. Tú corazón ya terciopelo ajado, llama a un campo de almendras espumosas, mi avariciosa voz de enamorado. A las aladas almas de las rosas, del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma compañero”.

Y en ese andamio de  flores y  reflexiones alguna otra como esta que ronda esta ausencia. ¿Cuál es la fuerza o el deseo que mueve a millones de personas en Cuba como en ninguna parte del mundo a movilizarse para rendirle homenaje a una persona de la forma como el pueblo cubano lo ha  hecho en estos días? Duelar la ausencia física de una persona con la pasión con que Miguel Hernández dueló a su entrañable amigo no es cosa que ocurra en forma frecuente, todo lo contrario son casos extraordinarios, y así como la humanidad da una o dos personas extraordinarias por cada 100 años, el duelo y el odio visceral que el comandante Fidel Castro despierta son la contracara de una misma moneda. Es justamente lo  trascendental que la figura de Fidel ha significado para la humanidad toda la raíz común de ambos sentimientos, sobre esto no hay ninguna inteligencia medianamente honesta que pueda refutarlo.

También queda para la reflexión cuales son las condiciones históricas, sociales, familiares y de personalidad y vivencias personales que determinaron y determinan tamaña trascendencia.

Hablar del Comandante Fidel Castro fue es y será un camino que miles de millones de personas encararon, encaran y encararán con pasión inusual, desde el ataque al cuartel Moncada pasando por toda su existencia, la rebeldía, el heroísmo y la dignidad inmensa que Fidel llegó a desarrollar será inspiración creciente para también un contingente creciente de seres humanos que lo tomarán como bandera hasta conseguir una humanidad plena sin excluidos.

Por  todo lo dicho y por mucho pero mucho más, y así como Fidel tomó a un compatriota como Martí para darle carnadura a su acervo revolucionario, me permito con mucho más modestia desde lo poético como lo hice con Miguel Hernández tomar “COMO LA CIGARRA” de  María Elena Walsh y así plagiándola con total impunidad seguir duelando al comandante.

“Tantas veces te mataron, tantas veces te moriste, sin embargo estás aquí resucitando. Gracias doy a la desgracia, y a la mano con puñal, porque te mató tan mal, y seguís cantando. A la hora del naufragio, y la de la oscuridad, alguien te rescatará, para ir cantando…”.

A partir de este 25 de noviembre empieza a vivir lo mejor del comandante Fidel Castro, su legado.

Hasta la victoria siempre comandante!